




Era una noche muy tranquila, de esas en las que el clima acompaña y el silencio de la ciudad parece invitar a salir sin prisa. Decidí aprovechar ese ambiente sereno para visitar un lugar nuevo que me habían recomendado. Está ubicado en una zona urbana muy tranquila de Caldas, el municipio donde vivo. Me llamó la atención por su propuesta sencilla pero especial: postres artesanales, y en particular, fresas con crema.
Fui acompañada por una amiga, lo que hizo que la salida fuera aún más agradable. Ambas estábamos con ánimo de conversar, de descubrir algo diferente y de darnos ese pequeño gusto que a veces uno necesita para desconectarse de la rutina.
El lugar, aunque pequeño, tenía un encanto particular. Se notaba que cada detalle había sido pensado con cariño. Desde la forma en que nos recibieron, hasta la presentación del postre, todo hablaba de dedicación. Las fresas estaban frescas, dulces, y la crema era suave, con ese sabor casero que no se puede imitar fácilmente. Era más que un simple postre, era una experiencia que transmitía el amor por lo que se hace.
Mientras comíamos, no pude evitar pensar en el esfuerzo que implica levantar un emprendimiento. No es fácil. Detrás de cada receta, cada decisión de diseño, cada cliente que llega, hay muchas horas de trabajo, incertidumbre y sacrificios. Pero también hay una gran satisfacción en ver cómo algo que nace de un sueño comienza a tomar forma y conectar con los demás.
Me parece muy chévere ver cómo las personas se atreven a salir de su zona de confort, a explorar sus talentos y a compartirlos con el mundo. Emprender no solo es vender un producto, es expresar cariño a través de lo que se hace, es apostar por uno mismo y confiar en que lo que se tiene para ofrecer puede hacer feliz a otros.
Esa noche no solo probé unas deliciosas fresas con crema. También me llevé la sensación de haber presenciado un pequeño acto de valentía, de esos que inspiran y que nos recuerdan que las cosas hechas con el corazón siempre encuentran la manera de brillar.
English
It was a very quiet night, one of those when the weather is nice and the silence of the city seems to invite you to go out without haste. I decided to take advantage of this serene atmosphere to visit a new place that had been recommended to me. It is located in a very quiet urban area of Caldas, the municipality where I live. It caught my attention because of its simple but special proposal: homemade desserts, and in particular, strawberries with cream.
I was accompanied by a friend, which made the outing even more pleasant. We were both in the mood to talk, to discover something different and to give ourselves that little treat that sometimes you need to disconnect from the routine.
The place, although small, had a particular charm. You could tell that every detail had been thought of with love. From the way we were welcomed, to the presentation of the dessert, everything spoke of dedication. The strawberries were fresh, sweet, and the cream was smooth, with that homemade flavor that cannot be easily imitated. It was more than just a dessert, it was an experience that conveyed a love for what you do.
As we ate, I couldn't help but think about the effort that goes into building a business. It is not easy. Behind every recipe, every design decision, every client that arrives, there are many hours of work, uncertainty and sacrifices. But there is also great satisfaction in seeing how something born from a dream begins to take shape and connect with others.
I find it very cool to see how people dare to step out of their comfort zone, to explore their talents and share them with the world. Entrepreneurship is not only selling a product, it is expressing love through what you do, it is betting on yourself and trusting that what you have to offer can make others happy.
That night I not only tasted some delicious strawberries and cream. I also took with me the feeling of having witnessed a small act of courage, one of those that inspire and remind us that things made with the heart always find a way to shine.
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Me alegra mucho el que se haya persibido eso de un negocio..
Pues es esa la real esencia del emprender..
Con miedo al principio pero con la fuerza de volundad insuperable de salir adelante..
Así es bella aveces nos encontramos con esas cosas que nos motivan hacer mejor cada día, bendiciones ☺️
Si veo eso y motiva a uno también aprender de ello . Y tener una inspiración.
En un lugar muy escondído, pero muy bonito y con la atención de la persona, muy amable . Se siente que quiere seguir creciendo en esto maravilloso y al mostrar los productos . es bueno ver a las persona llena de muchas esperanzas
Escribes una noche de postre como una carta de amor de un emprendedor valiente, y es cierto que detrás de cada producto aparentemente ordinario hay una persistencia silenciosa y amor. Gracias por dejarme ver la persistencia de mis sueños
Es muy lindo ver el amor, que cada uno de ellos le agrega a estos lindo lugares y trabajó. La atención de la dueña . Es la que me trasmitió pensar de esta manera. 💯