









Hoy corrí 19 kilómetros y no fue un fondo cualquiera. Fue el último fondo antes de cumplir años, antes de cerrar oficialmente mis 45 y abrir la puerta a un nuevo número que llega cargado de historia, de aprendizaje y de gratitud. Desde el primer paso sentí que no solo avanzaban mis piernas, también avanzaban mis recuerdos.
El cuerpo respondió con nobleza. Hubo cansancio, sí, pero también fluidez. El ritmo se acomodó solo, como si cada kilómetro supiera exactamente dónde encajar. Me disfruté el recorrido sin apuro, respirando profundo, observando, agradeciendo. Cada zancada traía una sensación distinta: fortaleza, calma, orgullo. No estaba corriendo para demostrar nada; estaba corriendo para honrar todo lo vivido.
Mientras avanzaba, mi mente viajaba por esta etapa de los 45. Recordé entrenamientos duros, madrugadas, constancia. Recordé mis logros, esos podios que me hicieron sonreír y también los días donde no los hubo, pero sí carácter. Pensé en mis buenos tiempos, en las metas alcanzadas y en las que parecían lejanas y hoy forman parte de mi historia. Cada kilómetro fue un repaso silencioso de todo lo que he construido con disciplina y amor por este deporte.
Al terminar, supe que este fondo no solo fortaleció mi cuerpo, también cerró un ciclo. Llego a mi cumpleaños con el corazón lleno, con la certeza de que sigo siendo la misma corredora apasionada, pero con más experiencia, más conciencia y más agradecimiento.
Hoy no solo corrí 19 kilómetros: corrí sobre mis propios pasos y confirmé que estoy exactamente donde quiero estar. 🏃♀️✨
La felicidad no necesita filtro
For the best experience view this post on Liketu
Felicidades por lo disciplinada, y bienvenida la nueva etapa